Trucos de cocina: bases de bizcocho para tartas

Bueno, el otro día estaba buscando recetas, cuando leí en un blog la manera de hacer las bases del bizcocho del mismo tamaño/grosor.

Antes, hacía un bizcocho normal y corriente y lo cortaba en 3 partes; el resultado eran cortes totalmente irregulares que no me quedaban nada bien y, además, los moldes que tenía suelen ser más estrechos en la parte de abajo, con lo cual al rellenar el bizcocho, entre la estrechez de la plancha de la base y la cantidad de relleno, aquello hacía demasiados equilibrios y no quedaba bien del todo.

Pues bien, vamos al truco:

Consiste simplemente en dibujar un círculo en el papel de horno, del tamaño que queramos; yo usé un plato de los de postre. Luego vamos echando la masa del bizcocho en el centro del círculo, poco a poco y con cuidado, hasta llegar casi al borde. Lo horneamos durante 10-12 minutos (es una capa fina) y crecerá un poquito, alcanzando el borde. No tiene ninguna dificultad; se tarda un poco más en hornear 3 bases que una, pero si dibujamos un círculo pequeño, quizás nos entren 2 en la misma bandeja.

Lo utilicé para hacer esta tarta, que me quedó estupenda!! (en breve, la receta)

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Receta “niño feliz”

Con motivo de la celebración del día del libro en el colegio de mis hijos organizaron un concurso literario con una categoría especial dedicado a padres y personal docente. Como siempre estoy animando en el centro para que organicen actividades culturales casi me vi obligada a participar. Sólo tres textos presentados y me he llevado el primer premio. Una pena que se me olvidase la cámara para que me vierais recoger el premio (diploma, libro y bolígrafo) de manos del alcalde.

Como el tema tiene que ver con el blog, os dejo aquí la receta por si la queréis hacer.

Receta “niño feliz”

Ingredientes: niño, 100 g de afecto, masa de ternura, 200 g de cariño, ¼ kg de respeto, todo el amor que tenga en su despensa, una onza de tranquilidad, 2 sobres de tolerancia, 1 tarrina de equilibrio, infinita paciencia, 50 ml de comprensión, imaginación a raudales, 4 cucharadas soperas de optimismo, comprensión para rebozar, zumo de alegría, 3 rebanadas de placidez y un pellizco de euforia.

La preparación de esta exquisita receta consiste en la mezcla de todos los ingredientes nombrados y el empleo del “ingrediente secreto” de cada cual. Se recomienda abrazar y besar al niño tranquilamente todas las veces que se consideren necesarias para el niño y para el cocinero. Mientras tanto se le dice todo lo que se le quiere, tratándolo siempre como un ser único y especial. Sintonizando con el lenguaje verbal y no verbal del chiquillo. Embadurnarlo de respeto y comprensión, dándole calorcito con mucho amor, ternura y afecto. Con esa base de bienestar desarrollar el vínculo afectivo del niño con los otros miembros de la familia. Remover lentamente, a ritmo armónico, que se sienta protegido pero no invadido, encaminándolo hacia la independencia. Con tolerancia colocar unos límites claros y negociables. Vuelta y vuelta con sensatez y equilibrio, ayudándolo a controlar sus emociones. Rehogar de forma sosegada con grandes dosis de imaginación y paciencia. Una pizca de euforia y mucho optimismo. Condimentar al gusto con alegría, placidez y moderación. A fuego lento, sin prisas, con mucha calma crecerá y se convertirá en una hornada deliciosa y única.

¡Buen provecho!

Moldes para magdalenas

Inauguro la sección de Trucos de cocina con estos moldes. Conozco dos maneras de realizar moldes y os muestro ambas.

El material necesario: papel de regalo y papel vegetal de horno. ¡¡Todos tranquilos!! Sí: el papel de regalo se puede meter en el horno sin que ocurran accidentes domésticos. Yo lo he hecho (con el extintor al lado, vigilando a cada segundo)  y os aseguro que no pasa absolutamente nada. Eso sí; no creo que se pueda usar el papel brillante, sólo el normal.

Así podemos reutilizar el papel de los regalos de Navidad 😉

Moldes tipo “matecada de Astorga”

Es un poco más difícil pero, cuando lo has hecho una vez, es pan comido. Además son moldes más consistentes; mantienen la forma una vez que echas la masa y no se desarman.

Lo primero es cortar los dos papeles en cuadraditos (los míos son de 12 cm). Ponemos el papel de regalo, con el dibujo hacia abajo y, encima, el papel de cocina:

Doblamos un lado del cuadrado; que sea un doblez bastante ancho, por ejemplo de unos 4 cm (por supuesto, yo no lo he medido, pero podéis hacerlo la primera vez para ir cogiendo práctica):

Hacemos otro doblez, que sea más o menos de la misma anchura, en el lado contrario del cuadrado. No importa que nos quede montado sobre el anterior:

Hacemos un dobez en un lateral, pero este debe de ser de menor anchura que los anteriores, por ejemplo 1 centímetro menos:

Ahora lo mismo en el lado opuesto:

Llegamos a la parte “difícil”. Hay que levantar los dobleces y colocarnos enfrente de uno de los anchos. Levantamos con cuidado el doblez estrecho que está a su lado y doblamos la esquinita que nos ha quedado, hacia el lado ancho:

Se hace lo mismo por el otro lado:

Sólo queda doblar la parte superior, que es el centímetro de más del lado ancho con respecto al doblez estrecho que hicimos al principio:

Sólo nos queda repetir la operación por el otro lado del cuadrado y ya tenemos el molde. De verdad que es más tedioso explicarlo con palabras que hacerlo:

Moldes estilo “como salgan”

Necesitamos, al igual que antes, un cuadradito de papel de regalo y otro de papel vegetal y, además, un molde tipo flanera:

Colocamos el cuadrado de papel de regalo con el dibujo hacia abajo y encima el vegetal. Entonces metemos los papeles en el molde y empezamos a aplastarlos con los dedos, doblando los flecos que nos quedan sueltos:

Doblad sin miedo porque, cuando los saquemos conservarán mejor la forma. Aunque siempre hay alguno que, al echar la masa, se desarma un poco y la magdalena te queda un poco “aplastada”.