El Kéfir

Me apetecía dedicarle una entrada a este hongo que seguro casi todos conocen.

Yo lo tengo desde hace más o menos un año. Unos aseguran que te cambia la vida, aunque no me atrevería yo a decir tanto. Pero como malo no es y está claro que tiene propiedades beneficiosas, me animé con él. Lo hay de agua y de leche, pero sólo voy a hablar de este último, ya que el de agua no lo conozco.

Es una mezcla simbiótica de bacterias y levaduras que tiene su origen en el Cáucaso. No se compra, sino que pasa de mano en mano porque el “animalillo” crece y tienes dos opciones: o echarle más leche, o deshacerte de él. Aunque últimamente se puede encontrar en herboristerías, creo que tanto el hongo como el yogur que produce (seguro que a un precio excesivo).

Lo que hace es fermentar la leche. Que nadie se asuste, porque las bacterias de los yogures “normales” hacen exactamente lo mismo; sólo que el kéfir es más líquido y más ácido.

El procedimiento consiste en meter el hongo con la leche en un recipiente hermético, dejarlo 24 – 48 horas, colarlo y lavarlo con cuidado; luego se vuelve a echar leche y comenzamos de nuevo. Debido a su acidez, yo lo tomo con azúcar y trozos de fruta. También se puede tomar con miel, con canela, con zumos, etc.

Algunas consideraciones que he sacado de internet a la hora de utilizar el kéfir:

  • Siempre debe estar sumergido en leche entera, no semi ni desnatada.
  • No debe contactar con utensilios metálicos: ni el colador ni el recipiente deben serlo.
  • Hay que dejar  el 1/3 superior del recipiente sin leche, porque albergará los gases de la fermentación.

En cuanto a las propiedades, he encontrado todas estas:

  • Mejora nuestra capacidad de asimilación de los alimentos.
  • Regula el tránsito intestinal.
  • Refuerza las defensas protegiéndonos contra las infecciones tanto víricas como bacterianas.
  • Reduce los niveles de colesterol y el riesgo de padecer cáncer de colon.
  • Incrementa el valor biológico de las proteínas de la leche.
  • Produce la síntesis de vitaminas del complejo B, siendo, además, una fuente importante de potasio, fósforo, calcio y vitaminas.
  • Restablece y equilibra la flora intestinal, es un alimento prebiótico y previene de un gran número de enfermedades.
  • Sintetiza ácido láctico, reduciendo la lactosa y favoreciendo la digestibilidad de la leche.
  • Un kéfir suave es un poco laxante, un kéfir fuerte es astringente.

Para terminar, os dejo un enlace de recetas con kéfir que he encontrado por la red, aunque habrá muchísimas más:

2 thoughts on “El Kéfir

  1. Yo lo tuve hace años y recuerdo que no me hacía gracia la acidez que tenía ni lo líquido que era. Y ahora cuidando de dos niños, un perro y de los vegetales que voy sembrando no me veo echándole cuenta al bichito este.

    Feliz ola de caló.

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