Hoy voy a poner una receta que me he inventado yo, jeje.
La presentación y las fotos no es precisamente lo que mejor me quedó, pero puedo proclamar y proclamo que la tarta estaba para morirse de buena. Además no lleva horno; es muy sencillita de hacer.
Ingredientes:
Para la tarta:
- bizcochos de soletilla
- 1 litro de zumo de melocotón y uva
- 400 ml de nata
- 100 g de azúcar
- 100 g de queso mascarpone
- 100 g de queso philadelfia
Para la mermelada:
- 6 – 8 melocotones
- 4 cucharadas de azúcar
- 3 hojas de gelatina neutra
Preparación:
Lo primero es hacer la mermelada. Se puede comprar y listos, pero yo tenía melocotones y me apeteció hacerlo así. Pelamos y troceamos los melocotones y los ponemos a fuego lento con el azúcar. Dejamos que se haga durante 20 minutos, siempre a fuego lento. Cuando pase ese tiempo, metemos las hojas de gelatina en agua fría y, cuando se hidraten, las añadimos a la gelatina y batimos bien. Reservamos.
Para el relleno de la tarta: montamos la nata con el azúcar. Cuando esté bien montada, añadimos los quesos y batimos un poco más para que se integren bien.
Para el montaje de la tarta lo primero que hacemos es cubrir un bol con papel film. Entonces vamos mojando los bizcochos de soletilla en el zumo de melocotón y recubrimos el molde. Echamos una primera capa de nata, otra de mermelada y otra de bizcochos empapados en zumo, y así hasta tener 2 o 3 capas y terminar con una de bizcochos. Tapamos con papel film y dejamos enfriar en la nevera, como 2 – 3 horas (estas tartas siempre están mejor de un día para otro). Nos ha tenido que sobrar bastante nata y un poco de mermelada.
Luego tocará desmoldarla y cubrirla con la nata sobrante y adornarlo un poquito con la mermelada por encima.¡ Y listo!













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