Ahora que llega la temporada de las fresas he estado como loca buscando recetas para hacer una tarta, y me he decidido por una que he encontrado en el blog Bocados de cielo.
Como me regaló mi madre un molde desmontable de corazón, no pude por menos que estrenarlo con esta tarta tan… tan rosa. Y ha quedado estupendamente.


La base es de bizcocho molde, lo cual agradezco porque casi todas las tartas tienen la base de galletas, y tampoco es que me guste demasiado, así que con una capita fina de bizcocho solucionamos la base y queda la tarta riquísima.
Ingredientes:
Para la base de bizcocho:
- 2 huevos
- 50 g de azúcar
- 50 g de harina
Para el almíbar:
- 150 ml de agua
- 40 g de azúcar
Para la crema:
- 6 hojas de gelatina
- 20 ml de agua muy caliente
- 250 g de queso filadelphia
- 50 g de azúcar
- 200 ml de nata líquida
- 280 g de mermelada de fresas
Preparación
Base de bizcocho:
Precalentar el horno a 180º y untar el molde con mantequilla y harina para que no se nos pegue.
Batir los huevos con el azúcar hasta que crezca y se aclare y luego añadir poco a poco la harina. Verter sobre el molde y hornear durante 15 minutos más o menos, hasta que veáis que se ha hecho. Tarda menos que un bizcocho normal porque es muy finito.

Almíbar:
Vertemos el agua y el azúcar en un cazo y llevamos a ebullición. Hervir durante 5 o 10 minutos y luego dejar enfriar antes de bañar el bizcocho.
Crema:
Colocamos las hojas de gelatina en agua fría durante 10 minutos.
Batimos la nata, el queso, la mermelada y el azúcar hasta que nos quede como una crema. Entonces sacamos las hojas de gelatina, las añadimos a los 20 ml de agua muy caliente (se deshacen en el acto) y esto lo añadimos a la crema. Batimos de nuevo muy bien y listo para echarlo sobre el bizcocho.
Hay que dejarlo que enfríe totalmente.

Decoración:
Yo le puse trocitos de fresas por encima, pero si veís el enlace que puse a Bocados de cielo, ella lo adornó con fresas enteras. Ya en el plato, acompañé la tarta con más trozos de fresas y nata montada.


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