Es la misma receta de las pastas con compota de albaricoque, lo que pasa es que les di una forma más facilita para hacerlas más rápido. De todas formas, copio y pego de nuevo la receta.
Ingredientes:
Para la compota:
- Manzanas
- Azúcar
Para la masa de las pastas:
- 150 g de mantequilla a temperatura ambiente
- 120 g de azúcar
- un huevo
- media cucharadita de sal
- una cucharadita de levadura
- Ralladura de la piel de medio limón (yo no lo puse)
- unos 450 g de harina
Preparación:
La compota:
Se pelan las manzanas y se cortan en trocitos. Las ponemos en un cazo con 3-4 cucharadas de azúcar (según la cantidad de manzanas). Se dejan reposar con el azúcar durante media hora.
Después las ponemos a fuego muy lento, removiendo cada 5 minutillos, y vemos que primero sueltan jugo y luego se va reduciendo. Es un proceso bastante lento.
Para la masa:
Batimos, usando las varillas, la mantequilla con el azúcar hasta hacer una pasta. Añadimos el huevo y la ralladura de limón y seguimos batiendo.
Aparte tamizamos más de la mitad de la harina con la levadura y la sal. Juntamos todo y amasamos. Vamos echando el resto de la harina poco a poco; la cantidad no es exacta y puede que necesitemos más o menos; no tiene que quedar muy dura ni tampoco demasiado blanda.
Enrollamos la bola de masa en papel film y lo dejamos enfríar en el frigorífico durante 45 minutos.
Colocamos un papel vegetal en la bandeja del horno y procedemos a hacer las pastas: yo hice bolitas con la mano y las aplasté un poco al colocarlas sobre la bandeja. Luego con una cucharilla hice un agujero en el centro a modo de volcán y lo rellené con la compota.
El horno debe estar precalentado a 180º; horneamos las pastas entre 10-15 minutos, hasta que veamos que los bordes empiezan a dorarse. Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Acordaos de guardarlas en un recipiente hermético.
Quedaron riquísimas y les gustaron a todos los que las probaron (incluida mi abuela, jeje)





































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